El concepto de ataque supone una voluntad de dañar al ser vivo al que se dirige. Ahora bien, aun cuando el tiburón se lance sobre un ser humano para depredarlo, nada permite pensar que le tenga una animadversión particular a su objetivo.
El uso del término « mordedura » es mucho más pertinente, porque es neutro y factual.
La palabra « ataque » podría eventualmente encajar mejor con motivaciones como la autodefensa o la antidepredación, cuando un tiburón muerde una fuente de peligro que lo ha agredido o en previsión de una agresión potencial. Pero incluso en esos casos, el tiburón busca ante todo su protección y no el afán de dañar a su agresor real o potencial.
Ampliamente aceptada, nunca demostrada: el tiburón explora, no se « equivoca ».
Sin eficacia demostrada y fuente de desequilibrios ecosistémicos: las pescas ciegas deben prohibirse.
Una herramienta valiosa para estudiar, seguir y desviar a los tiburones de los humanos.
Oso, lobo, lince: la misma lucha por la aceptación y la coexistencia pacífica.
Oasis de vida y centinela del cambio climático, el atolón debe protegerse a toda costa.
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