Siempre que se apliquen protocolos que limiten el riesgo de interacciones con los buceadores, las agregaciones artificiales de tiburones con fines científicos (Shark Artificial Aggregations for a Scientific Purpose – SAASP) son una baza fundamental para estudiar a los tiburones, con efectos sobre la ecología y la salud de las especies de grandes tiburones del todo marginales y aceptables.
Lejos de aumentar el riesgo de mordeduras de depredación, las SAASP contribuirían a reducir su probabilidad.
Pueden resultar especialmente valiosas para conocer en detalle (número de individuos, perfiles comportamentales y genéticos individuales, etc.) una población de tiburones potencialmente peligrosa para las actividades humanas del entorno, lo que permite un seguimiento global y la posibilidad de identificar fácilmente a un tiburón mordedor para poder neutralizarlo (véase PROGENIR). Más allá de ser una herramienta de seguimiento y de reconocimiento, el mero hecho de atraer a los animales con estímulos olfativos y de alimentar a algunos de ellos puede servir de válvula de escape alimentaria capaz de desviarlos de posibles objetivos humanos.
En cuanto a las mordeduras por torpeza o por competencia sobre el ser humano (que se producen cuando los protocolos están mal elegidos), siguen siendo superficiales y quedan confinadas al perímetro exclusivo de la alimentación.
Abandonar la palabra « ataque » en favor del término neutro y factual de « mordedura ».
Ampliamente aceptada, nunca demostrada: el tiburón explora, no se « equivoca ».
Sin eficacia demostrada y fuente de desequilibrios ecosistémicos: las pescas ciegas deben prohibirse.
Oso, lobo, lince: la misma lucha por la aceptación y la coexistencia pacífica.
Oasis de vida y centinela del cambio climático, el atolón debe protegerse a toda costa.
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